Perseguida por estos fantasmas sin conocer la dirección. No de esa forma que nos han enseñado a ver. Perdidos, sólo eso. Cambia de sentido, que aquí siguen, persiguiéndonos. Mira más despacio. A lo mejor se me han terminado las rutas y ya sólo me queda parar. Aunque no sale todo tan mal después de todo porque, aquí siguen, persiguiéndonos. Son los mismos que nos ofrecen ecos. Son La Voz de Baudelaire; confiamos en ella y nos termina empujando.
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