El juego de las tinieblas se terminó hace rato. Deja de tantear los muebles de la habitación intentando encontrarme. He encendido ya la luz, deja de fingir. Te estoy llamando, estoy delante de ti. Me estás viendo, mírame.
Quién coño eres tú. Dónde habéis escondido a mi ángel. Te dejaré sonreír cuando me hayas devuelto la cabeza. ¿Por qué estáis por todas partes, cómo lo hacéis? Soy capaz de veros aun sin espacio. ¿Por qué tú no puedes siquiera oírme cuando te chillo al oído? ¿Puedes enseñarme a dormir sabiendo que has destrozado el centro de una persona?
No recuerdo el momento en el que permití que alguien entrase en mí y me desgarrase, me vaciase; no recuerdo haberme desnudado. ¿Puedes ayudarme a vestirme?
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