Tenías razón, tendría que haberlo soltado hace mucho, muchísimo tiempo.
Y qué estúpida ¿no? Por eso de haber creído en las palabras de un muerto. Por haber intentado oír silencio.
¿Cómo te atreves a seguir llorando cuando me has tirado al suelo y he tenido que tirar de ti para poder moverme?
"No necesito a nadie para ser feliz. Me necesito a mí." Y no me tengo. Nos has perdido. Me has vaciado. Me has matado. Y ahora mismo rodearía tu cuello con mis dedos de una manera nada sexual, para que me siguieses queriendo como he hecho yo, mientras me asfixiabas y me respirabas. Robándome, aniquilándome. Has borrado la belleza de nuestra maldición.
¿Cómo te atreves a ser frío?
Y a ver adónde vas ahora. A ver quién más carga tu culpa y te besa con un cuchillo hundido en el cuello. Quién te querrá aun sin quererse a sí misma.
Por qué sigo sentada al lado de esta tumba abierta, rezando, rezando, suplicándote que respires.
Hijo de puta.
No pienso volver a amar así.
¿Cómo te atreves a ser frío?
Y a ver adónde vas ahora. A ver quién más carga tu culpa y te besa con un cuchillo hundido en el cuello. Quién te querrá aun sin quererse a sí misma.
Por qué sigo sentada al lado de esta tumba abierta, rezando, rezando, suplicándote que respires.
Hijo de puta.
No pienso volver a amar así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario