En el presente, ese momento efímero que no vives, porque
pasa demasiado deprisa. Ya ha pasado. Ya lo has perdido. En el presente, aunque
no te des cuenta y aún no lo sepas, pierdes la vida. Pierdes minutos, algunos
más largos que otros. Pero siempre finitos. El tiempo no corre; vuela. Y en ese
presente, vivirás al mismo tiempo viajes, tanto hacia el pasado como hacia el
futuro.
Y echarás de menos esos momentos tan… aparentemente
normales. Días, corrientes, como cualquier otro. ¿No? La vida es eso, vivir y morir.
Y no darte apenas cuenta del trayecto.
Sin embargo, cuando paras, y dejas que los minutos pasen a
su ritmo, sin preocuparte por el resto de detalles que te guían hacia el
futuro, comienzas tu viaje al pasado. Y sí, lo echarás de menos. Aunque parezca
que todavía no has empezado a vivir, aunque pienses que en unos años, o en unos
meses, comenzarás a ser feliz, y estés convencido de que tarde o temprano,
cambiarás tu rumbo. No es así. Y esa voz interna te avisa, pero no escuchas. Ni
tú, ni yo, ni nadie. Somos tan pequeños, tan insignificantes. Somos accidentes,
casualidades. Lo único importante es vivir ese momento. Vívelo, ahora, ya. No
esperes a arrepentirte cuando vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que aún
no has empezado a vivir. Empezaste a vivir nada más pisar este mundo tan
complejo y enorme. Haz de tu vida un sueño, una realidad. Empieza entonces tu
felicidad, justo a partir de ese instante.
Y aprovéchalo.
No dejes jamás de intentar aprovecharlo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario