Han sido los años más maravillosos de mi vida. No lo digo
por cumplir, realmente he sido feliz. Me he sentido querida, atendida, el
centro de atención, lo más importante. Puede que demasiado. Tanto que ahora no
sé si volver a intentarlo solo por revivir esos momentos, efímeros, absurdos. Pero
me hacían tan feliz…
Sí, soy egoísta. Y estúpida. No sé valorar a aquellas
personas que se merecen todo y más. Pero supongo que no es algo que se pueda
evitar; los sentimientos nos guían a nosotros, y no viceversa.
Es tal la impotencia que siento que apenas tengo fuerzas
para actuar. Por miedo a arrepentirme, por culpabilidad. En cualquier caso, no
va a cambiar la realidad. Es sencilla y clara. Y él lo sabe.
A veces desearía que me tratara mal. Por favor, trátame mal.
Deja de mirarme de esa forma, de sonreírme, de decirme que soy lo más bonito
que existe. Deja de ser tan perfecto y tan bueno. Hazme daño, pégame, grítame. Haz
que sea más fácil abandonarte. Ayúdame a desahogarme, a no sentirme tan mala
persona, tan odiosa.
De esa forma las cosas habrían cambiado desde hace tiempo
ya.
¿Realmente he estado enamorada tanto tiempo?
¿O acaso lo sigo estando?
Quiero desaparecer; o no, mejor aún, quisiera haber
desaparecido antes de existir. Sólo sé causar daño, todo es caos a mi
alrededor, y la culpa es solo mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario