2/22/2013

Impotencia.


Es una sensación extraña.
Realmente lo había pasado mal a lo largo de los años, y eso que mi existencia había sido, por el momento, corta. Pero aquel momento fue especial. Hice lo que deseaba, en verdad, nadie me obligó a actuar de ninguna manera ni me sentí forzada a hacer nada. Simplemente hice lo que quería hacer, desde hacía mucho tiempo.
Pero no me había llegado a imaginar, ni a aproximarme lo más mínimo a pensar, en el daño que eso me causaría.
Una parte de mí se había ido. Me sentía totalmente sola, a pesar del apoyo incondicional de mis seres queridos. Nada de eso servía. Nada. Ni todo el cariño, todas las películas, las fiestas, los libros… no podía sentirme mejor conmigo misma, por culpabilidad, tal vez. O porque no había tomado la decisión correcta. Y había tratado de convencerme a mí misma para actuar de tal manera, cuando no era ni mucho menos lo que deseaba.
Le echaba de menos. Le echaba de menos, a él, a su esencia. El hecho de verle triste, o ya no verle, sino sentir su tristeza, hacía que me entrasen ganas de correr a la cocina y acuchillarme cincuenta veces a mí misma.
Nunca me había considerado una persona fuerte, pero al menos podía intentarlo. Realmente no me quedaba otra opción. Seguir adelante, como siempre. Y perderme, aunque eso aún no estaba claro del todo.
Sabía con certeza que no volvería a ser tan feliz. No con cualquier persona.
Él había llegado a ser demasiado importante para mí, una parte esencial en mi vida, imprescindible, mi otra mitad. Mi alma, literalmente, mi espíritu. Ese detalle. Sí, mi chispa.
Por desgracia, la chispa que provocó un incendio se consumió hacía ya mucho tiempo, y no podía tratar de revivir la llama, sencillamente no era capaz de hacerlo, de controlarlo. Los sentimientos, el amor, la belleza, el arte de querer a una persona más que a ti mismo, no era algo que yo pudiese moldear con mis propias manos, como si fuese un juguete. Y no podía seguir engañándome, porque solo conseguiría hacerle más daño, y también a mí misma. Por lo tanto, no, no tenía otra opción.
Mas que actuar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario