6/12/2014

Fuerza permanente.

Las noches de los viernes nunca fueron bien recibidas en mi piel.
Necesitaba aguantar despierta solo un poco más, lo suficiente para terminar de sacar de dentro el impulso que había mantenido intacto a lo largo de la semana, y que finalmente salía disparado en forma de palabras y agua salada. Con el paso del tiempo se convirtió en un hábito, y en puro humo; pero supongo que es algo normal, cosas que suceden.

Una vez escuché una frase, aquella que decía que nos dañamos en el exterior para matar lo que sentimos en el interior. Las noches de los viernes daban así la bienvenida al desnudo. 

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