4/08/2015

El silencio. El silencio es la pérdida de tiempo. A veces se convierte en el propio tiempo. Es quedarse inmóvil empapando la ropa y dejando que el té se enfríe. Es darse cuenta. Son las ojeras y las sonrisas que no llegan a los ojos. Los que se cuelan en la fiesta sin haber sido invitados. Una piraña. Son los recuerdos que se trata de emborronar. Es no saber qué hacer. No saber qué hacer. No querer nada. No es nada. Ahogarse en oxígeno. Guantazos al cerrar los ojos. El silencio es una ola. Es un tsunami. Es tu precioso y peor enemigo que no te suelta porque ha encontrado motivos para soltarte. A veces es lo único que se tiene. El insomnio, el mareo, el día después de otro día, de otro día, de otro día, de otro día. Una coma disfrazada de punto. Y no desaparece; realmente tampoco aminora. Es un gigante que te pisa para levantarte. El silencio puede ser toda una vida. El silencio es grito. Y a mí me arde la voz.



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